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MUEREN LOS DÍAS

La soga de sus ojos
no me deja soltar mi infierno,
empuño el arma de palabras,
apunto a lo perdido del tiempo
y me pego el tiro de gracia.
Mis latidos quiebran.
En ofrenda mueren mis días al margen,
en mis pasos de orilla desierta
y dudas vivas como mareas me bañan
en un mar que musita -ven
a todas horas espuma,
ola joven que rompe sobre mi
su brevedad - nuestra historia.
Y despierto gaviota hacia otro norte
donde la piel floribunda esencia
que guía al futuro más incierto
de todos, una isla perdida,
algún tipo de felicidad exagerada
Y a mis oídos tus arroyos de arrullo
semillas del cuidado, tus manos,
desvalijando vísceras, me pierdo
en tu mirada todo el rastro.
Más para llegar, cuánto dolor.

FALACIA

Tiras de los hilos
invisibles,
mis emociones
desglosan su tristeza
lloro la impotencia
de saberme remedio
y agravio.
Un argumento no válido
donde confluyen
razón y latido.
Sobre el peso del cielo,
una falacia.
Nado entre nadas
que comienzan
a significarlo todo.
No es tu exilio solo
también es el mío.
Al amor no le sirven
ni promesas ni utopías.
Si quieres apostamos
todo a mis vestigios
y a mis despojos.
Si quieres invertimos
a mi caballo más lento,
ese que tiene prohibido
llegar a la meta.
Si quieres hacemos banca rota
y quebramos nuestros corazones
el uno en el otro.

LA MANZANA

¿Qué no retiene tu voz?
su ingravidez tan cerca,
la atmósfera del Edén,
haciendo tacto en gloria.
El sabor de esta manzana
sobrecoge la vida, Venus.
Conmociona la piel y tiembla
cuando dejas caer tu aliento
en mi nombre - tres sílabas
tan amable recibo tu sonrisa
de Adonis, y se abre paso en mi
como el Faro en Alejandría.
¿Qué no cede cuando miras?
Si miras como dotando
de alma las cosas y
parece que respiran
el color de otra esperanza.
Llevas el reposo y la fuente,
manantial, refugio de brillo
en tus ojos se pierden
todos los caminos
y no llegan a Roma.
¿Qué quietud no te describe?
Si traspasas el umbral del sonido,
con tu barrera de silencios,
si eres alma de mi alma,
idioma celeste de mi cuerpo
cuando extraña la belleza
y vibra tu risa más poesía
que un día de lluvia en la ventana.
Y con tu nombre en mi boca,
te miro sin alas; soy aire - contestas,
por eso te vuelo y asciendo
abriendo un cielo nuevo en tu pecho.
Porque te quiero viva como una ola.
Si duermes que sea, de verdad, su…

GRADO DE INCERTIDUMBRE

La realidad se fragmenta
me insufla su aire inerte,
respiro involuntariamente
lo poluto de un silencio,
en el que nadie grita
como nunca.
Y sólo me oigo
mi capa más externa
membrana porosa
de color noche oscura
por la que se filtra
la tragedia de mi Luna
llena, estéril, inhabitable;
con una ausencia plena
que me ocupa
y vierte su luz leve
sobre una acera
que de repente
se hace intransitable.
El caos me avanza
y lo hago consciente
como un nuevo Sol.
Rendida al centro
de este dédalo sin salida
y con toda mi sombra clara,
la solución reside en aceptar
el grado de incertidumbre,
salir de mi/tu
falsa zona de confort;
destruir los pilares
que sostienen la fragilidad
de mi mundo interno.
Reducirnos a cenizas
no volver a convivir con las ruinas
de un presente
anclado en un futuro,
que siempre está por llegar.
Qué me consuma tu hambre
que me deje en fibras la lluvia
no alimentaré más la esperanza
mientras veo mi vida pasar.

Isabel Pérez

MÁS DE UN MILLÓN

No son frágiles alas,
al vuelo iridiscente que se quiebra,
no saben a néctar nuestros labios
ni es el idioma, el aroma de una flor.
No es sueño vaporoso de un azul
claro de Luna besando el mar.
Ni constelación lejana fulgurante
bañándome en su éter acogedor.
Eres presente, omnipresente
en el blanco oculto de cada cosa,
como quien mira y ve en su propia Luz,
y no necesita una lluvia de estrellas
para entender lo que cae del cielo.
Eres más que un millón de mariposas,
en mi vientre hay una Leona en silencio,
dispuesta a proteger el radio feraz,
suave y salvaje que somos,
cuando cae la noche y eres mi remedio,
mi conflicto armado de paz
para enfrentarme al mundo
como esa loba capaz de morderle al tiempo,
revertir en ti cada rastro de dolor,
desandar contigo las heridas,
coger carrerilla para volver a saltar,
una y otra vez al infinito.

LA CHICA FANTASMA

No sé cómo bailar esta
canción triste.
***
Tu ausencia ha dado presencia
a toda esta fragilidad.
***
Me crece el fondo de los pozos.
***
La lluvia me descose las heridas.
***
Soy la estación donde se pierde toda la gente
y sus maletas siempre se quedan.
***
Lo peor es que esto no es el fin definitivo.
***
Soy la chica fantasma de la carretera
a la que siempre atropella el amor.

INVASIÓN

A/prender mi aire,
reducir su espacio
atraes y detraes cada polo
de mis labios,
Juego de imanes
sostienen la sed del temblor
proximidad intensa
frente a tus lluvias dispersas.

Callo porque invades
hablas- devastas
mientras me hallo
a dos pasos desnudos
de abandonar la sensatez.

Eres alma letal,
fuego cortando fuego,
penitencia grata que consume
amotinando la sensación.